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viernes, 29 de mayo de 2015

Este sonido de costumbre



  En esa mirada alargada
veo como se abren tus ojos al deseo en vilo
                                [ en esta gruta de la vida.
Por qué será que este sonido de costumbre
es como el silbato de un tren de lejanías,
en su eco,
todo recobra el hambre del pasado.

Y me sorprende cuando posas tus brillantes pupilas
mojadas de silencio a la vera de mis ojos buscando el camino
y vislumbro en ellas, una conversación calmosa, honda,
llena de sentimiento.
Y veo al hombre que se vuelve niño en la remembranza
                                                          [ atrapando un suspiro,
vareando la memoria de su celoso tren de recuerdos.

Entonces me entra ese anhelo,  _tú me entiendes_
y quisiera atraparte en esa estancia,
en esa soledad de los días donde no consigo saciar tu hambre. 
Va a ser, que la  juventud se asoma al recuerdo
para apearse con nostalgia.  Crees que no lo sé.
La vida se nos va durmiendo en la venas
y yo, aun tengo ansias por vivir


María del Mar M M
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domingo, 21 de octubre de 2012

Mi sueño y tu presentimiento



   El deseo imposible
y nuestra realidad implacable
no se deja vencer en esa voz de desamor.
Tú me presientes, yo te sueño,
pero está este vacío inexplicable
que nada lo puede ocupar.
La añoranza y el deseo resultan paradójicos;
La conciencia dolorosa
de nostalgia y deseo, de nada y de nadie,
explica el vacío que siento.
No tengo nada que perder
porque no lo he tenido.
Por eso mis versos
son conciencia e imaginación creadora,
de una realidad de mis sueños
y tu presentimiento.

M M  (26-11 2011)

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Hoy le tomé el pulso a la nostalgia

  Hoy le tomé el pulso a la nostalgia
y me ardían los ojos de amarte
cuando te vi en el banco de aquel parque,
mientras las hojas caían en mi memoria.
Que triste y apretada llevaba el alma,
cuando corriendo por las calles
de los recuerdos agónicos de aquel instante,
buscaba tus manos para sujetarme.
Hoy le tomé el pulso a la nostalgia
y me ardían los ojos de amarte
mientras mi boca sedienta de tus besos
lanzaba un quejido a la noche.
Que sola la Luna, que sola y callada,
cuando mi cuerpo se abrasa
en esta fría noche con los recuerdos del alma.
Hoy le tome el pulso a la nostalgia,
me perdí en tus calles, temblé al sentirte
como aire caliente en mis entrañas,
y me ardían los ojos, me ardían de amarte

M M (12 – 4 -2008)

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