domingo, 2 de septiembre de 2012

Mi soledad

Hoy por fin te encuentro,
hoy te puedo mirar.
Has vivido conmigo un tiempo,
mi querida amiga soledad,
has guardado conmigo silencios,
recogido mis lágrimas
en mis ratos de ansiedad.
No hay un lugar soñado
donde no hayas estado.
No hay rincón escondido
donde no hayas habitado.
Hoy por fin... nos vemos las caras,
mi querida soledad.
Hoy te pido que te vayas,
que me dejes encontrar
ese lugar perdido
donde habita la paz.
Hoy necesito un respiro
mi querida soledad.
Por eso con tiernas palabras te digo:
¡Vete! déjame en libertad.
Quiero sentir la brisa, la lluvia, el viento,
quiero gritarle a la vida:
¡No estoy sola!  Ya se ha ido soledad.

M M (20-5-2002)
Reservado todos los derechos de autor ©