lunes, 4 de marzo de 2013

La luz del día la borró

  Observó Luna el desolado valle
que ante sus ojos la noche le abrió.
Mientras brillaba sintió escalofrío
pues entre las ramas, su luz se filtró,
y allí, silencioso lo vio.
Solitario y falto de sonido, el río halló.
El agua, que una vez fue rumorosa
cuando cantaba su amor,
en silencio se tornó.
Luna, reflejada en el agua
al alma del roble alumbró,
y entre jaras y romero al oído le cantó.
De un gozo de sueño le habló; 
Siente en mi pecho el alegre jilguero.
Oye en mi alma la alegre canción
cuando trovan tus versos en mi corazón.
Cantan en la vega los grillos
y las ranas croan nuestro amor
y aunque gima el viento entonadas lágrimas
para curar el dolor.
¡Por amor!
Mañana volveré a ser tu sueño, tu lucero.
Y tú, alma mía, sino de mi amor.
_Dijo Luna a roble  _ y la luz del día la borró.

M M

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