martes, 15 de octubre de 2013

ALGO QUE CONTAR / BAAKIR




Baakir es senegalés, el mayor de ocho hermanos, algunos de ellos ya casados y con hijos, viven todos juntos en una misma casa.
Cuando salió de su país  por decisión familiar buscando un futuro se jugó la vida, además de emplear todo el dinero de la familia para pagarse un viaje en una patera que lo llevaría engañado a un paraíso.
Tiene nombre, apellido, familia y en el pueblo donde nació y creció todo el mundo lo aprecia y respeta.
Dejó todo atrás y se embarcó en el sueño de la prosperidad.
Consiguió llegar a su destino, después de varios días, en un estado lamentable, pero eso a él no le importaba, había llegado; aunque de tener nombre, apellido, familia y una nacionalidad pasó a ser un indocumentado. Pero sobre eso él seguía pensando lo mismo; había llegado y se abría ante sus ojos un futuro para su familia.
Poco a poco se fue recuperando de aquel duro viaje que hizo en una destartalada barcaza con veinte personas más en el oscuro infierno de la noche.
Después de meses y de vivir confinado en un centro de inmigrantes consiguió un trabajo.
En ese momento la construcción estaba en auge, cualquier trabajo que no quisieran otros, para él era una bendición. Trabajaba duro, al sol todo el día, pero era feliz, mandaba dinero a su familia y comenzaba a disfrutar de la amistad de sus compañeros. Las personas del  barrio donde vivía ya lo conocían, hasta los dueños de la tienda de comestibles le tenían aprecio.
La vida le sonreía y a pesar de sentir nostalgia por su familia y su país, no podía, sabía que no podía quejarse, era afortunado.
Si embrago, hoy me he fijado…hace semanas que veo a Baakir en la puerta del supermercado, me sonríe cuando cruza su mirada con la mía, pero no me había percatado de porqué estaba allí, qué hacía.
Observé que las personas pasaban por su lado cargadas con bolsas, él se les acercaba y les decía algo mientras ellas continuaban caminando y respondían con gestos. Desde la distancia supuse que pedía, pero me equivoqué.
Al pasar por su lado oí como le decía a una señora mayor “¿le llevo las bolsas hasta el coche señora?” al momento vi como la señora sujetaba las bolsas con más fuerza y negaba con la cabeza mientras continuaba su camino.
También comprobé que el gesto de Baakir no cambió, él continuó sonriendo y esperó a la siguiente persona que consideró que necesitaba ayuda con sus bolsas.
Baakir llegó de su país siendo la misma persona, pero sin papeles. Tuvo que demostrar su valía para un trabajo que otros no querían, ganarse la confianza de sus compañeros, la de sus vecinos, sólo para  volver a tener nombre y dignidad.
Pero la crisis no sólo le quitó todos sus logros sino que también lo ha hecho sentir un delincuente ante los ojos de la sociedad por la inseguridad que generan los ladrones nacidos de la pobreza en un país que vive en crisis.
Baakir sólo quiere ganarse el pan llevando bolsas de la compra hasta el maletero de un coche o hasta la puerta de una casa.


 Baakir, es senegalés.

M M (12-9-2012)

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