jueves, 6 de septiembre de 2012

Nuestro ayer

Desgastada inocencia
en el camino dejé
por amor a un hombre
que siempre amaré.
Soñando aquel sueño
mi vida embargué,
y no sé en qué momento
dejé de ver, que en sus ojos
mi sueño soñaba sin su querer.
Aquel cobarde destino
me eligió para él
y entre tinieblas y olvido
quedó nuestro ayer.

M M (3-9- 2012)

Reservado todos los derechos de autor ©