jueves, 10 de enero de 2013

Luna de nácar


 Como un lánguido recuerdo
el roble allí se alza
en un bello sueño amor.
En un ruego, donde la brisa
acaricia el corazón.
Donde Luna de plata
en la noche estrellada
de amor se abrasa
alumbrando el cauce del río
para ver entre sombras y claros
el amor que con dulzor,
el roble le ampara.
Él, con sus ajadas ramas
acaricia  a Luna,
que reflejada en el agua
se embelesa de dicha
bebiendo de amor su tributo.
En el silencio de la cálida noche
un nido de amor, roble y Luna conciertan,
 melódicos grillos cantan
entre croares de ranas.
Qué gozo y placer la noche les brinda,
cuando Luna de nácar
en su luz derrama,
al roble su esencia, el alma le embarga.


M M

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