domingo, 17 de marzo de 2013

Me daría igual la muerte.

  
 
Si pudiera hundirme en ti
tan profundamente,
que tocar, pudiera tu alma.
Difuminarme en tu piel
y desvanecerme en el agua de tu boca.
¡Pecaría!
Sí, pecaría en lo armónico
que suena mi corazón
en el atardecer de mi vida.
Y entonces, me daría igual la muerte.


MM
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