sábado, 27 de abril de 2013

Nuestro último viaje

  La tarde gris abrió la puerta.
En el verde prado frente a tu casa,
los pájaros visten de luto,
y, en la torre más alta, suena la muerte.
En la vereda de antaño
silba la pena entre los chopos
y lloran junto a la ribera
todos los lirios y las azucenas.
El silencio se traga las horas,
y los pasos andan hacia atrás
por las calles de la soledad,
donde dobla la esquina la vida.
Allí, anida mi alma en tu alma
para cumplir la promesa.
Yo, alondra, aleteo mis alas
en el ocaso de la diáfana muerte,
para andar contigo, nuestro último viaje.

 M M (17-1-2010)

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