martes, 17 de septiembre de 2013

El último pasajero de su tren


Las hojas se arremolinan con el viento
y la suave luz del otoño pasea distraída por las horas,
donde el sosiego y la calma curan las heridas de antaño.
El tic tac del reloj no para de hablar
y el desgastado silencio distrae a la conciencia
que viaja en el tiempo tras las huellas de un fantasma.
Tiritan las horas en la espera,
y murmura la conciencia
en la gravilla del sendero que lleva a la estación.
En dulce vuelo, escapa un suspiro
que calla en la antesala de su boca, un te quiero.
Esperando el último pasajero de su tren.

M M (30-11-2009)

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