lunes, 2 de septiembre de 2013

Te adivino en la maestría del verso

   

Te adivino en la maestría del verso
frágil de tu roto corazón
cuando oigo el mudo azote
que provoca a tu alma.
Férreo timbre de musgo,
lacio silencio melancólico
de encendidas antorchas en tus ojos.
Ellos, usurpan el sosiego de la rima,
y en mi alma,
provocan ardor al verso que zozobra en el silencio,
en el hueco de mis ojos,
tras el velo de gasa donde vibra mi amor.
Más,
es cierto que escucho tonadas
entre los brazos del fuego con amarga sazón.
El ruiseñor, trina su cantinela

M M

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