jueves, 9 de octubre de 2014

Tengo aquí clavado un clavo

  Tengo aquí clavado un clavo
que no lo saca ni Dios.
Lo tengo tan bien clavado,
no puedo decirle adiós.

Yo tengo aquí dentro un canto
que  brega lleno de pena.
Un desconsolado llanto
que en el pecho, clama y truena.

Un clavo  llevo clavado
¡ah! dentro del corazón,
dolor que yo ya no sano,
y me enferma la razón.

Más tengo sangrando el alma,
y  este mal se hace mayor,
maldita pena que mata,
causando tanto dolor.

Tengo aquí clavado un clavo,
por más que le ruego a Dios
lo llevo tan bien clavado,
no puedo decirle adiós.

M M

Reservado todos los derechos de autor ©

Es un placer para mí añadir estas décimas, contrapunto, como le llamamos en mi tierra, que escribió Ovidio Moré en respuesta a mis versos.



Ese clavo  que te acecha
entre verso y verso fiero
si lo tiemplas cual acero
quizás se quede en la brecha.
No está lejana la fecha
en que lo vuelvas tu esclavo,
y no valdrá ni un centavo
porque la dicha ha de darte.
No debes nunca olvidarte
que un clavo saca a otro clavo.


O. Moré