miércoles, 19 de junio de 2013

Lo amo



   Lo amo.
Sí, lo amo con el ímpetu
de un corazón joven.
Con la serenidad, el sosiego
de la edad y el saber.
Lo amo aunque la balanza
no se incline igual con el peso del amor.
Cuando yo lo veo, tiemblo como una hoja,
me deslizo en murmullos,
y me dejo en suspiros
al ver que no provoco en usted un latido,
que su pulso es frío y
me devuelve palabras muertas de silencios.
Pero mi dócil corazón no obedece,
usted lo turba, lo emociona
y le provoca desasosiego.
¡Lo vence!
Y es que lo amo,
y eso me trae conocimiento,
destruye mi inocencia con dolor.
Pero usted no sabe de lo que hablo,
por eso mantengo una distancia respetuosa
y un sentimiento reducido a silencio,
el más anodino de los silencios,
donde discreto vive usted en mi corazón
guarecido entre mis versos;
mágico, limpio y resplandeciente
palpita en cada uno de mis latidos.
Lo amo, sí, lo amo,
y es una herida en mi costado que duele
y la sano con el orgullo de saber.
Usted me duele  y sé que es amor.

M M

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