viernes, 6 de septiembre de 2013

ALGO QUE CONTAR



Quería seguir siendo niña, no quería crecer. Le gustaba su mundo debajo de la cama. Saltaba a la vista de todos que era distinta, esa diferencia marcada por un mundo interior. Para ella, todo lo que necesitaba estaba en los libros que por aquel entonces caían en sus manos. Si la buscaban, estaba debajo de la cama leyendo. Allí, era una princesa, una aventurera, una mariposa, hasta un gato si el libro así lo decidía.

Siempre esperaba ansiosa su cumpleaños, los reyes o la visita de alguien que conocía su debilidad por los libros. En esos momentos, su lectura eran aquellos libros que en su interior llevaban además de texto, una página de imágenes que coloreaba aunque no fuera ese su cometido. Hoy cuando los toma entre sus manos los acaricia emocionada. Ve en sus páginas amarillas el paso del tiempo, su nombre en la página de inicio y los dibujos coloreados… vuelve a ser aquella niña por unos segundos y piensa que creció debajo de la cama. Cuando se detiene a pensar en ello cree, que allí era donde verdaderamente estaba la magia. El mundo adulto allí no llegaba… ese malestar de mayores no la alcanzaba. Nadie bajaba hasta allí…como mucho levantaban la colcha y le decían ¡a comeeer!. Esto casi siempre sucedía cuando estaba tan metida en la historia que se lo tenían que repetir varias veces o sacarla de debajo de la cama tirando de sus pies.  






Un día su padre entró por la puerta contento con una sonrisa que ella no entendía. Cumplía trece años, trece años siendo niña, es poco pensó, cuando su padre le dio el regalo y le dijo; esto es un libro para mayores. Era un paquete con flores muy pequeñas de muchos colores, llevaba una cinta sujeta al libro por una pegatina de la librería donde se lo había comprado.

Fueron muchas las veces que su padre la llevó delante de la vidriera de esa librería y le señalaba los libros mientra comentaba emocionado historias sobre ellos. Cuantos libros pensaba ella y miraba a su padre con entusiasmo para mostrarle su alegría por compartir con ella aquel lugar.
Ese día, al abrir el paquete en su interior había un libro diferente, no era igual que el resto de los libros que tenía, se parecía mas a los libros serios de la vidriera, esos que leía su padre. En su portada alcanzó a leer el título: ”La Edad Prohibida”, en aquel momento quién lo escribió no fue un dato importante, fue importante cuando lo acabó.

Hoy cuando recuerda, piensa que es el libro más importante que ha leído, marcó su vida. La sacó de debajo de la cama y la sentó en el sofá…cuando habla de ello siempre dice que la acunó en sus brazos. Allí se  hizo mayor, descubrió el dolor, la perdida de seres queridos, el primer amor, la amistad. Dentro de las páginas de aquel libro  había un niño que dejaba de ser niño para comenzar a crecer y ser adulto. Vivió su adolescencia, su juventud y al fin descubrió al adulto que dio lugar a aquella  amarga y dulce historia.

Nunca volvió debajo de la cama, pero en días como hoy cojo el libro, cierro los ojos y me permito ser niña de nuevo.





M M (12-9-2012)
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